Yo personalmente, no tenía intención de estar allá antes de las 7:00 p.m. (compromisos previos, fobia al solazo, entre otros); cuando llegamos iba emocionada porque todas las calles aledañas estaban repletas de vehículos de público que ya estaba allí. Estaba tocando un DJ, y la gente con mucho ánimo, disfrutando, conversando, sabaneando como dice César.
La gran Xiomara Fortuna subió a escena con su energía, su música y enorme presencia. Juango Dávalos, una agradable sorpresa: una mezcla entre Empiphis y Cerati... un ligero arroz con mango pero esa fue mi percepción.
Nelson Pocket, Diego Mena, Janio Lora, Víctor Víctor, una de las presentadoras con su "video audiovisual", la otra con el "hata' abajo", Calor Urbano, un rapero muy bueno que no me acuerdo como se llama. Uno y otro subían y bajaban y yo sufría viendo cómo se desperdiciaba un escenario tan valioso. Un discurso pobre dijo Alexéi, no existente digo yo. Apenas uno o dos se arriesgaron a lanzar una frase triste sobre la protesta que nos incumbía: "Digan que no"... la esperada mención a Radhamés Segura, pero nadie, absolutamente nadie usó su tiempo, su espacio, sus letras para realmente protestar, cada uno usó la oportunidad para promover SU música, promover su trabajo. Lógicamente, esta acción no está totalmente mal, pero seamos claros: nadie estaba allí para promoverse a sí mismo como figura, sino, supuestamente, aportando, su trabajo, su arte, su poder de convocatoria para entre todos, elevar una voz más fuerte para un bien común: en este caso una barbarie que nos afecta a todos.
Lamentablemente, salí de allí con una gran sensación de desaliento y decepción.




